La Iglesia prohíbe esparcir las cenizas de los difuntos o tenerlas en casa

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VAT01 VATICANO (CIUDAD DEL VATICANO) 10/02/2016 .- El papa Francisco celebra la misa del Miércoles de Ceniza en la basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano, hoy 10 de febrero de 2016. El papa comienza hoy los actos litúrgicos de la Cuaresma, el período de preparación espiritual de los católicos para la Pascua, con la imposición de la ceniza en la Basílica de San Pedro. EFE/Angelo Carconi

La Iglesia católica ha prohibido desde este martes esparcir las cenizas de los difuntos o conservarlas en casa, según un nuevo documento aprobado por el papa Francisco. En caso de hacerlo, puede negar el funeral al fallecido. La congregación sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos, aunque acepta la cremación.

“Para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista, no se permite la dispersión de las cenizas en el aire, en la tierra o en el agua o en cualquier otra forma, o la conversión de las cenizas en recuerdos conmemorativos, en piezas de joyería o en otros artículos”, dice el escrito publicado este martes.
Además, advierte de que “en caso de que el difunto hubiera sido sometido a la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana, se le ha de negar el funeral”.

Como reacción a las nuevas practicas en la sepultura y en la cremación “en desacuerdo con la fe de la Iglesia”, la Congregación para la Doctrina de la Fe, cuya función es asegurar la aplicación correcta de la doctrina católica, ha redactado este nuevo documento con el nombre de Instrucción Ad resurgendum cum Christo.

La conservación de las cenizas en el hogar solo se contemplará “en casos de graves y excepcionales circunstancias”, o cuando una persona lo pida “por piedad o cercanía”, ha explicado el consultor de la Congregación de la Doctrina de la Fe, el español Ángel Rodríguez Luño, en la rueda de prensa de la presentación del documento.

Para la Iglesia, “la conservación de las cenizas en un lugar sagrado ayuda a reducir el riesgo de apartar a los difuntos de la oración”. Además, “se evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y malos tratos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generación, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas”.

Las cenizas del difunto, “por regla general, deben mantenerse en un lugar sagrado, es decir, en el cementerio o, si es el caso, en una iglesia o en un área especialmente dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente”, dice el escrito de la congregación católica.