Tacna 1811-2011, 200 años de peruanidad

Fundación Cultural Banco de la Nación Lima / Perú 2011
Tacna 1811-2011, 200 años de peruanidad Primera edición: Lima junio 2011 © Fundación Cultural Banco de la Nación Av. República de Panamá Nº 3664, San Isidro (Lima) www.fundaciondelanacion.com Teléfono: 519-2076 © Banco de la Nación Av. República de Panamá Nº 3664, San Isidro (Lima) www.bn.com.pe Teléfono: 519-2000 © Hugo Vallenas Málaga y Luis Zaldívar Schrader Editores: Fondo Cultural del Banco de la Nación y Banco de la Nación Autores: Hugo Vallenas Málaga y Luis Zaldívar Schrader Diseño de carátula y de interiores: Marco Antonio Rocha Yllescas Impresión: Dirección

Tiraje: 1000 ejemplares Hecho el depósito legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº ISBN: Queda terminantemente prohibida la reproducción total y parcial de esta obra por cualquier medio, ya sea electrónico, mecánico, químico, óptico, incluyendo el sistema de fotocopiado, sin autorización escrita de los autores, quedando protegidos los derechos de la propiedad intelectual y de autoría por la legislación peruana. Impreso en el Perú / Printed in Peru

Contenido Presentación por Humberto Orlando Meneses Arancibia Presidente del Directorio del Banco de la Nación Nota preliminar 1. Panorama geográfico de Tacna 2. Ruta histórica de Tacna 2.1 Tacna desde los orígenes hasta el primer grito de Libertad 2.2 Tacna republicana 1821-1825 2.3 Tacna 1825-1839 2.4 Tacna 1839-1879 2.5 La infausta Guerra del Pacífico 2.6 Tacna provincia cautiva 2.7 Tacna siempre peruana 3. La gesta de Francisco de Zela: Primer grito de libertad 4. Tacneños ilustres 5. Turismo, tradiciones y gastronomía 6. Tacna frente a los desafíos del siglo XXI 7. El rol del banco de la Nación en Tacna

Presentación

Mediante la presente publicación, titulada Tacna 1811-2011, 200 años de peruanidad, el Banco de la Nación y la Fundación Cultural del Banco de la Nación rinden homenaje a una región emblemática del país, donde ocurrió hace dos siglos el primer pronunciamiento ciudadano a favor de la independencia patria, liderado por el ilustre prócer Francisco Antonio de Zela. La historia registra este magno suceso el 20 de junio de 1811, diez años antes de la proclamación de la independencia por el generalísimo don José de San Martín en Lima. Desde entonces Tacna ha representado hidalguía, entereza y progreso. En la historia de nuestra República abundan las páginas en las que Tacna expresó con valentía su verdad y pasó de las palabras a los hechos asumiendo la defensa de los intereses nacionales en temas de la más alta importancia. Los ejemplos históricos son abundantes y elocuentes. Tacna tuvo un rol protagónico durante la campaña emancipadora, sobre todo en 1823, con motivo de las operaciones de hostigamiento al ejército realista conocida como campaña de los puertos intermedios. Fue una de las primeras circunscripciones que reafirmó de manera solemne su filiación republicana apenas ganada la batalla de Ayacucho en 1824. Fue en Tacna que el egregio tarapaqueño, dos veces presidente de la República, mariscal Ramón Castilla, inició su desempeño como caudillo nacional. Siendo subprefecto de Tacna y entonces con el rango de coronel, el gran tarapaqueño condujo con éxito desde esta localidad, una importante iniciativa contraria al tratado federativo peruano-boliviano del 15 de noviembre de 1826, que eventualmente iba a otorgar a Bolivia la franja costera comprendida entre Tacna, Arica, Tarapacá e Iquique. Pocos años después, el 9 de mayo de 1837, se firmó en Tacna el pacto formativo de la Confederación Perú-Boliviana. Tacna fue baluarte de dicho proyecto y resistió victoriosamente, en 1842, el ataque de las fuerzas bolivianas contrarias a la Confederación, que luego de imponerse en la batalla de Ingavi, deseaban tomar por la fuerza dicha plaza costera. La tradición de hidalguía del pueblo tacneño favoreciendo su conversión en adalides de Castilla, hemos tenido a Domingo Nieto y políticos locales que iniciaron en Tacna condujeron al poder. influyó en muchos de sus sub-prefectos, la rebeldía popular. Además de Ramón Mariano Ignacio Prado entre los jefes los movimientos insurgentes que los

La guerra del Pacífico de 1879 puso ante una dura prueba la probada integridad y el heroísmo de nuestros compatriotas sureños. Fue muy cerca de Arica, en las inmediaciones marítimas de Iquique, que el contralmirante Grau llamó la atención de todos los pueblos del continente por su habilidad como oficial de marina, su inmenso valor en el combate y su generosidad con el enemigo vencido, mereciendo el apelativo de El Caballero de los Mares.

En esa misma guerra, Tacna y Arica, ciudad y puerto tan unidos y cercanos como Lima y el Callao, fueron el gran baluarte de la peruanidad en los momentos más difíciles de la contienda y el escenario de la gloriosa inmolación del héroe que ejemplificó el valor y el abnegado cumplimiento del deber en el ejército peruano, coronel don Francisco Bolognesi. Pero la batalla más importante del pueblo tacneño se dio después de la guerra. Esta infausta conflagración concluyó en 1883 con la derrota peruana y la anexión de la extensa franja litoral que comprendía Tacna, Arica, Tarapacá e Iquique. Tacna quedó convertida, según las propias palabras de los peruanos de entonces, en una “provincia cautiva”. El Tratado de Ancón, firmado el 20 de octubre de 1883, señaló la definitiva anexión de Tarapacá (que entonces comprendía Iquique) al territorio chileno. El mismo Tratado dispuso que las provincias de Tacna y Arica fueran retenidas durante 10 años, para luego decidirse su destino final mediante un plebiscito. Esto no ocurrió en 1893 sino recién en 1929, en condiciones sumamente tensas entre los dos países. Tacna volvió al Perú pero Arica quedó incorporada al territorio chileno. En toda esta infortunada secuencia de sucesos, que abarcó más de cuatro décadas, los peruanos de la “provincia cautiva” dieron permanente ejemplo de indomeñable peruanidad, como lo atestiguó e inmortalizó nuestro mayor historiador, tacneño precisamente, Jorge Basadre. Desde su reincorporación al territorio patrio, Tacna asumió el desafío de ser un pujante polo de desarrollo comercial en nuestra frontera sur. Incluso en la mayor adversidad, el pueblo tacneño nunca ha perdido su buen humor, su espíritu emprendedor y su incomparable hospitalidad. El picante a la tacneña, el alverjado de pollo y el pastel de choclo están siempre humeantes y apetitosos para todos los visitantes. Las viviendas típicas, con sus techos de estilo “mojinete”, siguen dando a la ciudad de Tacna un perfil inconfundible. La cercanía a la frontera sur y las amplias oportunidades de negocios que esta proximidad supone, atraen a muchos visitantes que pronto descubren que en la agricultura y la minería tacneñas también pueden encontrar un motivo óptimo para residir en esta hermosa región. El constante desarrollo de la economía tacneña ha sido motivo de interés para las instituciones financieras. El Banco de la Nación participa en la economía tacneña como facilitador de servicios de bancarización desde 1966. Su labor ha permitido a la banca privada extender sus servicios con seguridad y confianza. Mediante el Banco de la Nación, la recaudación de impuestos, el pago de los servicios básicos, la gestión de créditos e hipotecas, así como las operaciones de comercio exterior, han contado con un respaldo efectivo, incluso en localidades de la región donde la bancarización todavía está poco desarrollada. Al 2011, el Banco de la Nación cuenta con 523 agencias a nivel nacional. De este total, 87% se ubica en provincias, dando empleo a 3,600 trabajadores en todo el país. De esas 523 agencias, 319 ofrecen el único servicio bancario disponible en la localidad respectiva. Igualmente, la Fundación Cultural del Banco de la Nación es la entidad básica para la identificación y protección del patrimonio cultural y monumental nacional en muchas localidades del país.

El presente libro ofrece amplia información sobre estos dos siglos de orgullosa peruanidad en la historia de Tacna que se conmemoran el presente año. Y desarrolla los distintos aspectos del aporte que brinda el Banco de la Nación al desarrollo de la economía productiva, los servicios y la actividad empresarial en general en esta promisoria región. En representación del Directorio del Banco de la Nación y en lo personal como orgulloso tacneño, me es muy grato contribuir mediante el presente libro al homenaje que toda la Nación brinda al primer grito de la libertad ofrecido en Tacna el 20 de junio de 1811 y al gallardo ejemplo de peruanidad que nos ha brindado Tacna en estos 200 años para todos los peruanos. Humberto Orlando Meneses Arancibia Presidente Ejecutivo del Banco de la Nación

Nota preliminar

Tiene el lector en sus manos el libro Tacna 1811-2011, 200 años de peruanidad, que rinde homenaje a los dos siglos de notorio protagonismo de esta hermosa región en el imaginario colectivo nacional como baluarte de indesmayable patriotismo. El principal motivo de este libro es rendir el debido homenaje al primer pronunciamiento ciudadano en favor de la independencia del Perú, realizado por el prócer Francisco Antonio de Zela en la ciudad de Tacna el 20 de junio de 1811. Sin embargo, el Banco de la Nación y la Fundación Cultural Banco de la Nación han considerado fundamental ampliar el homenaje a lo que representa en su conjunto la región tacneña en la historia republicana durante los dos siglos transcurridos. Por esta razón, el libro describe con significativo detalle el aporte de Tacna a los primeros capítulos de nuestra gesta emancipadora, al mismo tiempo que se extiende con minuciosidad ofreciendo un amplio panorama geográfico, histórico, económico, cultural y turístico de la realidad tacneña. El lector podrá comprobar con hechos y datos precisos el proceso de surgimiento y desarrollo de esta bravía región, que ha sabido enfrentar complejos y difíciles desafíos hasta llegar a su promisoria situación actual. La investigación incluye el aporte singular del Banco de la Nación y la Fundación Cultural Banco de la Nación en este proceso. Para este fin ha sido reunido un equipo multidisciplinario de investigadores, dirigido por el historiador Hugo Vallenas Málaga y coordinado por el antropólogo Luis Zaldívar Schrader. Han apoyado esta investigación los científicos sociales Renzo Ibáñez Noel, Manuel Fuentes-Rivera Reyes y Jaicec Espinosa Sandoval. Los autores debemos agradecer la confianza y el apoyo brindados por el Directorio del Banco de la Nación y muy especialmente por su Presidente Ejecutivo, Humberto Meneses Arancibia. Ha sido igualmente invalorable la colaboración en la organización y seguimiento del proyecto del gerente de la Fundación Cultural Banco de la Nación, Claudio E. Sarmiento Molina. Muchos problemas logísticos y de gestión fueron solucionados con ayuda de Víctor Raúl Trujillo de Zela, asesor gerente de la Presidencia Ejecutiva del Banco de la Nación. También debemos agradecer de manera muy especial el apoyo bibliográfico e informativo del prestigioso historiador tacneño, Luis Cavagnaro Orellana, director emérito del Archivo Regional de Tacna y presidente de la Comisión Municipal del Bicentenario del Primer Grito de Libertad en Tacna. También expresamos nuestra gratitud al notable escritor y gestor cultural Fredy Gambetta y a José Humberto Giglio Varas, director del Archivo Regional de Tacna. Nuestra investigación en directo de la realidad tacneña contó con la colaboración del gerente regional del Banco de la Nación en Tacna, Manuel Valladares. Colaboró asimismo el administrador de la sucursal Tacna del Banco de la Nación, Iván Baca,

junto con todo su staff administrativo; y la directora regional de la DIRCETUR, Kareén Ríos Valdez. Deseamos sinceramente que el presente libro contribuya a un mejor conocimiento de la admirable realidad de Tacna y permita apreciar la hidalguía y la hospitalidad de sus habitantes. Pretendemos, en definitiva, que la lectura de estas páginas constituya una permanente invitación a conocer y disfrutar las bondades de nuestra región heroica. Hugo Vallenas Málaga Luis Zaldívar Schrader

4. La gesta de Francisco de Zela: Primer grito de libertad

Retrato del prócer Francisco Antonio de Zela que se conserva en el Museo Zela en Tacna.

4. La gesta de Francisco de Zela: Primer grito de libertad
Como ya hemos reseñado en el capítulo precedente de este libro, dos importantes esfuerzos incurreccionales contra el dominio español fueron protagonizados por el pueblo tacneño. El primero de ellos fue conducido por Francisco Antonio de Zela y Arízaga —Francisco Solano de Zela y Arízaga según documenta el historiador Rómulo Cúneo Vidal—, nacido en Lima en 1768 pero residente en Tacna desde 1784, donde hizo carrera como funcionario de las Cajas Reales. Fue ganado a la causa libertaria por propagandistas enviados a Tacna por el caudillo rioplatense Juan José Castelli. Convocó un importante núcleo de patriotas para realizar una insurrección el 20 de junio de 1811, contando con la cercanía del ejército argentino, en ese momento listo para cercar Puno. El movimiento insurgente tomó ese día los cuarteles y asumió el control de Tacna y Arica, obteniendo respaldo en Tarata, Sama, Locumba e Ilabaya. Al cuarto día, mientras organizaba la defensa de la provincia, Zela cayó severamente enfermo y algunos de sus lugartenientes se desmoralizaron al saber de la derrota de los argentinos en Guaqui, frente al lago Titicaca, ocurrida precisamente el 20 de junio. Una delación permitió la captura del caudillo por los españoles. Sus más cercanos colaboradores fueron apresados pero Zela fue condenado a muerte. Una esforzada defensa librada ante la Real Audiencia por José Gerónimo de Vivar, logró trocar la pena máxima por 10 años de reclusión en el presidio de Chagres. Partió con ese destino en 1815 y murió en prisión el 18 de julio de 1819.

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